Todo es tan gracioso, acabo de leer mi carta de despedida al que fue un amor muy grande para mi y lo único que hacía era echarle la culpa de todo mi sufrimiento. ¿Y saben que pensé ahora? que la responsabilidad de que yo me sintiera así nunca fue de él (en efecto la causa si), pero la responsabilidad siempre fue mía, me pregunté: ¿Así es como uno termina madurando?
Pero bueno, saber esto es muy liberador, más que saber diría que entenderlo. Uno como ser humano siempre es responsable de los escenarios que te impactan. ¿Por qué, te preguntarás? Enfoquémonos en mi situación, no le busquemos la 5ta pata al gato, juro que es simple.
Comencemos porque estas “causas” que se generaron a fin de cuentas vinieron de mis propias decisiones pero por favor, se siempre gentil contigo mismo/a.
Aquí no importa que esas decisiones no hayan sido las correctas, centrémonos en la responsabilidad que tengo después de que las cosas me cayeron como balde de agua fría. Siguiendo el hilo, esto es porque a fin de cuentas mis decisiones, así hayan sido inmaduras, desde la carencia, desde la baja autoestima o no las vi en ese mismo momento igual van a ser mi responsabilidad, es decir, que hago con ese manojo de sentimientos, ira, tristeza y todo lo que venga después de que todo terminó ¿Echarme en mi cama y culparlo de haberme dejado con el amor en las manos? Definitivamente no.
Yo por ejemplo ahora me pregunto ¿Qué puedo hacer después de esto? ¿Cómo puedo reaccionar después de todo? ¿Qué enseñanza me deja esto? ¿Qué puedo hacer y que está en mi control para no cometer los mismos patrones? Estas preguntas me han ayudado en un sin fin actual de escenarios, no solo este. Pero, a veces una parte de mí sabe que debo hacer, sin embargo, muchas veces también silenciamos nuestra intuición haciéndole más caso a la mente y permíteme decir que la mente en efecto es bastante peligrosa.
Por ejemplo, mi responsabilidad ahora es plasmar lo que realmente "siento" o diría el verdadero sentimiento detrás del tumulto de cosas que te están pasando, lo real, esto con el objetivo de no dejarme mover por todo lo que siento o hacer cosas de forma impulsiva, otras de las cosas que hice es hacer una lista de lo que quiero ser, quiero ser genuina, ser fiel a lo que soy, adentrarme a la aventura de la vida y si encuentro mi sentido en el camino ¡Enhorabuena, premio doble!
También quiero conocerme desde lo más profundo de mi alma, pero sobre todo vuelvo y repito lo más importante para mi ahora es ser fiel a mi misma ¿Por qué? Porque yo debo admitir que me perdí por años, no solo me perdí si no que también me sentía rechazada y no me malentiendan, no es culpa de nadie, fue mi decisión no hacerle caso a lo que yo realmente quería y ser una people pleaser.
Entonces, cuando inicié este camino de encontrar mi sentido, mi misión o lo que realmente me llena (debo aclarar soy bastante nueva) me di cuenta que en numerología yo tengo un número maestro como camino de vida; y no solo un número maestro, es nada más y nada menos que el número 11. Cuando yo supe esto, no quiero mentirles, sentí que una pieza del rompecabezas que hace tiempo venía como perdida de pronto encajo, de pronto tenía sentido un montón de cosas.
Hoy quiero decir, sigue tu intuición, sigue lo que realmente eres, trabaja en tu espiritualidad, créanme que cuando les digo que a veces viene bien saber cual es nuestro camino de vida sobre todo si estás buscando en qué creer (todos buscamos en qué creer) y me gustaría decirte: igual terminas creyendo en vos mismo.
Saber mi camino de vida me ha hecho sentir un enorme conflicto y cuando digo que fue enorme fue así: ENORME, si, así en mayúsculas (a veces creo que estuve pasando o ya pase por mi primera noche oscura del alma) pero, a la vez y muchas veces me hace sentir plena, he empezado a ver las cosas con un poco más de conciencia, he aprendido a soltar el control y estoy aprendiendo a seguir mi intuición o como le dice mucha gente “el presentimiento” de algo.
Pero no voy a mentirles, muchas veces me ha hecho dudar de mi, de mis decisiones y de lo que realmente quiero, a veces estoy ¿Como decirlo? ¿Pérdida? ¿A veces estoy en la cima y otras en un hueco profundo? Creo que sería más como la última pero soy paciente conmigo misma, sobre todo, entender que no todo es lineal, que hay cosas que me tocan por justicia divina, que confíe en lo que soy y lo que tengo. A fin de cuentas, el universo conspira a mi favor.
Muchas veces se me nubla el futuro pero soy fiel creyente de que lo que uno siembra así sea poco a poco al final obtienes esa cosecha, eso por lo que has trabajado. No soy experta, de hecho me cuesta un poco seguir mi intuición, siempre he usado la mente pero también me he dado cuenta, explorandome, que mi intuición cuando la llegue a sentir nunca se equivocó y para mi eso significa algo, también admito que muchas veces la silencie hasta hace unos meses que siento que tuve “Mi despertar” o como quieran llamarlo.
Ahora volviendo al comienzo, lo más sano es hacernos responsables de nosotros, del resultado. Es decir, él fue una causa, esa causa fue impulsada por las decisiones que tome ¿Se acabó? Si, entonces ¿Qué queda ahora? Tomar la responsabilidad, la responsabilidad del sentimiento, del duelo, del dolor y convertirlo en algo que en efecto me enseñe a mi, me nutra y pueda evolucionar en este mundo terrenal.